Nueva integrante perruna

   Los perros me gustaban pero no para tener uno en casa, no me veía paseándolo a las 7 de la mañana, recogiendo sus cacas, bañándolo, etc. Para mí hacer todo eso era algo IMPOSIBLE. Un día mi novio me preguntó si quería que tuviéramos un perrito, yo no estaba muy convencida pero acepté ir el 21 de Enero de 2012 a un pueblo de Toledo, ciudad que está a 1 hora de Madrid, donde había un criadero de perros.

   Fuimos a un lugar donde criaban varios tipos de razas, mientras esperábamos el turno para que nos atendieran decidimos inspeccionar el lugar, todo estaba limpio, trataban bien a los animales, no vimos nada malo ni raro.

   Sin ningún tipo de información y experiencia íbamos por un perro:
  • Macho: No queríamos hembra porque cada cierto tiempo iba a estar en celo.
  • Pelo corto: Para evitar los pelos por toda la casa.
  • Tamaño mediano: Vivimos en un estudio y no nos podíamos permitir un perro grande.
  • Leo (mi novio) quería un Jack Russell, le gustaba por el tamaño y por lo inteligentes que son.
  • Yo quería un Schnauzer por la sencilla razón de que son lindos.
   Con el tiempo nos dimos cuenta que esta no es la manera de buscar un perro, antes de ir a por él hay que informarse bien. En las perreras hay muchos perritos esperando por alguien que les brinde un hogar y los llene de amor. La raza, el sexo, que sean lindos, no son razones lógicas para comprar un perro, debemos ¡ADOPTAR! y una vez con el perrito en casa, debemos ser responsables y NO abandonarlos.

   Al momento de hablar con el criador, le dimos las características del perro que queríamos pero él nos dijo que las razas que buscábamos, los perritos estaban recién nacidos y así no lo podíamos llevar. Entonces decidimos pasar a ver los de raza Beagle. Cuando él abrió la puerta para que salieran los perritos, yo me agaché para acariciarlos y uno salió corriendo como un loquito, se metió por debajo de mis piernas, se contorneaba para llamar mi atención, se le notaba la emoción al verme. No sé porqué pero sentí que ese era el que nos debíamos quedar.

   Lo llevamos afuera y nos sorprendimos al ver que no era un macho sino una HEMBRA pero estábamos tan enamorados que no nos importó. Nació el 07 de Diciembre de 2011 y su nombre es Etma. Se lo podíamos cambiar pero preferimos no hacerlo, ya que es poco común y perfecto para nuestra princesa.

   Terminamos de rellenar todos los formularios reglamentarios, nos dieron su cartilla de vacunas y de allí nos dirigimos hacia Madrid. Antes de ir a casa fuimos a una tienda de mascotas para comprar todas las cosas que ella necesitaría; elegimos una correa, un collar, una plaquita de identificación y unos jugueticos. No compramos una cama porque ninguna nos gustó y su comida la habíamos adquirido donde el criador, era especial para cachorros y a sus 45 días de nacida, ya comía solita.


   En casa teníamos una colcha de invitados y decidimos que esa sería su cama temporal, luego nos dimos cuenta de que allí estaba muy incomoda y le costaba mucho dormir jajaja. Es broma, le encantó su primera camita.




   Otra parte super importante eran los pis y las cacas, no sabíamos qué medidas tomar para que no lo hiciera por toda la casa pero el criador nos habló de unas alfombras mágicas (así les llamo yo), al tacto dan la sensación de estar hechas con el mismo material que los pañales de bebé, la diferencia es que tienen un olor particular, solo detectado por los perros; esto les produce las ganas de hacer sus necesidades allí. La capa interior es muy absorbente. En la parte de abajo son impermeables, evitando así que se moje o ensucie el suelo. Realmente es un gran invento, nos salvó la vida porque nunca se hizo en otro lugar que no fuera ese, lo importante es cambiarlos constantemente por uno nuevo, ya que si está sucio, los perritos no harán allí sino en cualquier parte de la casa.



   En la noche, a la hora de ir a dormir, lloró un poco porque le hacía falta su mami perruna pero la ignoramos hasta que se quedó dormida. Cuando la escuchábamos llorar, se nos arrugaba el corazón y sentíamos la necesidad de consolarla pero teníamos que ser fuertes y mantener la posición porque ese es el truco para que se acostumbren rápido a estar en su nuevo hogar, ya sean solos o acompañados.


   Ahora tiene tres años y medio, sigue siendo tan loquita como el primer día pero es muy educada y súper consentida. La amamos y no sabemos qué haríamos sin ella. Para nosotros más que un perro es parte de nuestra familia. Puedo decir que hay un antes y un después en mi vida desde su llegada, ya no veo a los perritos de la misma forma, cuando veo uno inmediatamente quiero acariciarlo.

   Definitivamente jamás pensé que podía llegar a querer tanto a una perrita hasta que llegó ETMA, mi chiquilina!

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